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10/08/2011 |
(Por Leonardo Marzoratti. Politólogo. Especial para ARN) Abogados, Sociólogos, Licenciados en Ciencias Políticas, intentamos por estos días rescatar al sistema de partidos de su actual crisis, destacándose entre los múltiples elementos generadores de tal crisis, la carencia de procedimientos y métodos de control que faciliten a los militantes la vigilancia de los dirigentes, y que comprenda la efectividad, garantía y reconocimiento de los derechos fundamentales de los afiliados en el seno del partido.
La superación de tal crisis, permitiría entre otras cosas la aceptación y defensa de derechos como el de disidencia, el de información, el de transparencia democrática, etc. Éticamente, es donde el discurso alcanza sus verdaderas magnitudes, porque la legitimidad democrática en el seno de los partidos se basa en razones morales para apoyarla o rechazarla, y eso hace hincapié no solo en los asuntos domésticos del partido sino que extiende sus efectos al resto de la sociedad y del Estado.
Generalmente se insiste en que la observancia de principios como: la asamblea general de los asociados es el órgano supremo del partido, todos los miembros tienen derecho a acceder a los cargos, los militantes tienen derecho a la información sobre las actividades y la situación económica del partido, y que la elección de los órganos directores se realice mediante sufragio libre y secreto, son sufícientes para que el partido alcance el grado democrático.
Esto es cierto parcialmente, ya que en principio la lista de requisitos para que un partido sea democrático, pude ampliarse a otros elementos que varian con el transcurso del tiempo. Lo que jamás deberá perderse de vista es que la democratización de la vida política y la de los partidos políticos en particular, constituye la mejor forma de recuperar la razón práctica, los espacios de opinión pública, la moralidad política, y con ello, colmar el déficit de legitimidad de las modernas democracias.
Las elecciones primarias que se llevarán a cabo el próximo domingo, no solo serán una experiencia histórica en la selección de candidatos y habilitación de partidos, sino que además pondrá en practica una nueva herramienta, la cual servirá para alimentar la democratización de la vida política, además de legitimar a través del voto de toda la ciudadanía a los candidatos que el próximo 23 de octubre competirán por la Presidencia de la Nación. Una participación masiva del padrón electoral, podrá demostrar, o no, que se está por el camino correcto.
Fuente: Leonardo Marzoratti, Politólogo, miembro de la consultora “Analistas del Sur”, Subdirector de Culto.
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