Una postura sobre el uso medicinal del cannabis

El ministro de Gobierno Luis Di Giácomo se expresó sobre el tema mostrando su rechazo al autocultivo. En la Legislatura se están trabajando proyectos al respecto.

En el mes de marzo, el Senado de la Nación convirtió en ley el uso del cannabis con fines medicinales. La ley, que debería estar reglamentada o al menos pronto a estarlo, establece un marco regulatorio para la investigación científica del uso medicinal, terapéutico y paliativo del cannabis.

A su vez, impulsa la producción pública y permite importar el aceite para pacientes con indicación médica.

Para hacer un resumen de la importancia del aceite mencionado, el mismo se trata de un derivado de la planta de marihuana con alto contenido de cannabidiol y baja proporción de THC (tetrahidrocannabinol). Esta última es la sustancia que causa adicción.

Este aceite alivia el dolor por enfermedades como cáncer o aquellas de origen neuropático e inflamatorio. También genera un control de las náuseas y los vómitos que provoca la quimioterapia, logra una disminución de las convulsiones en pacientes con epilepsia refractaria, y estimula el apetito en pacientes con VIH.

La legislación habla de crear un registro para inscribir a las personas que necesiten este aceite, el cual no deberán pagar ya que el acceso es gratuito.

La aprobación en el Senado provocó la emoción y satisfacción de muchos familiares de pacientes con algunas de las problemáticas mencionadas que encontraron en el aceite un paliativo importante y comenzaron a reclamar para que se convierta en ley el uso medicinal del cannabis.

Ahora bien, hay algo que la legislación no contempla pero que también se exige desde diferentes sectores y es el autocultivo.

Y aparte del autocultivo y de la ley nacional, hay otro punto que es el que aquí nos interesa y que refiere a qué pasa en Río Negro con este tema.

En la provincia hay organizaciones cannábicas que proponen el autocultivo. Desde hace tiempo se vienen dando charlas, las hubo incluso esta semana, y existen proyectos que se están trabajando en la Legislatura respecto al uso medicinal del cannabis. En Río Negro como en otras partes del país, también hay grupos de padres interesados en el tema por las cuestiones ya dichas.

En las próximas ediciones trataremos de que todas las partes, o las que quieran hacerlo, puedan expresarse en estas mismas páginas. Hoy arrancamos con conceptos que vienen de un lugar más que importante, como es el gobierno provincial.

No se trata de una cuestión ideológica ni moral sino científica y referente a la salud, dio a entender el ministro de Gobierno y psiquiatra Luis Di Giacomo, quien junto a Mabel Dell Orfano, profesional de la salud mental y titular de la Agencia para la Prevención y Asistencia de las Adicciones, dialogaron con Noticias sobre el uso medicinal del cannabis. La aclaración del ministro refiere a una clara oposición al autocultivo.

“El autocultivo es un despropósito”

Para Di Giácomo lo primero que debe quedar claro es que la marihuana contiene principios tóxicos desde el punto de vista farmacológico que producen daños. ‘La planta tiene probablemente 450 o 500 y pico, más de 400 vamos a llamar así, identificados principios activos. Dentro de estos principios activos está, fundamental en cuanto a su efecto tóxico, el THC o tetrahidrocannabinol, y después están toda una serie de productos de distinta índole. Algunos de ellos son algunos productos que se denominan cannabidioles‘.

Algunos de estos últimos, tendrían efectos positivos para determinadas enfermedades, ‘digo tendrían porque todavía no están los estudios totalmente ya presentados en público con un resultado contundente, pero tendrían‘.

En ese sentido, el ministro habló de lo que producirían en las epilepsias refractarias y como uso paliativo para determinadas enfermedades terminales. Esas situaciones, dijo, no están relacionadas con el THC ‘están relacionadas con estos cannabidioles‘.

Y aquí es cuando empieza a jugar el concepto de autocultivo. Para Di Giácomo el proceso de producir un aceite de manera casera, y no científica, extrae de la planta no solo el cannabidiol sino también las sustancias tóxicas.

Más allá del principio posiblemente positivo que tiene la planta para personas con específicas enfermedades, como ya se dijo, también contiene otras sustancias que resultan tóxicas. Ante eso, el ministro habló de control por parte del Estado.

‘Con toda sustancia tóxica, el Estado tiene obligaciones de control y para poder combatir con éxito a cualquier sustancia tóxica hay que contemplar el control sobre la producción de la sustancia, sobre la distribución de la sustancia, sobre la comercialización de la sustancia y sobre el consumo‘.

Muchas veces, reconoció, las leyes se han puesto sobre los consumidores de manera injusta debido a que en el medio hay un comercio grandísimo ‘por eso no hay que enfocar nada más que sobre el consumo‘.

Siguiendo con su idea, explicó por qué hay que diferenciar lo que significa el uso medicinal de lo que es el autocultivo o, yendo más allá, liberar el consumo.

‘Pensar que si tiene determinados efectos, alguna parte de la planta, un efecto medicinal, en función de eso yo voy a propender al autocultivo, en realidad es un despropósito. El autocultivo lo que hace y está demostrado en los lugares donde esto produce, es elevar fuertemente el consumo en la población sana‘.
Di Giácomo se refirió a las organizaciones que destacan el autocultivo y a los cannabicultores.

“Estas organizaciones cannábicas hacen‘ uso recreativo‘. Y esto yo lo pongo en este lugar es como si yo dijera que hago uso recreativo de las bombas ‘mire yo fabrico bombas en mi casa pero no es para hacer atentados criminales, las fabrico porque me encanta, de vez en cuando salgo al campo y hago estallar esas bombas‘. El Estado sobre todo lo que es peligroso o tóxico tiene que tener un control, por eso no debe haber autocultivo legal”.

Como ya se indicó, la ley nacional no permite el autocultivo pero, según el ministro, se está avanzando hacia eso. ‘Lo que uno ve en los discursos de los cannabicutlores es que se ha dado un paso, pero el paso que tenemos que lograr es el autocultivo para que cada uno tenga la plantita en su casa. Paradójicamente esto está a su vez financiado internacionalmente por intereses económicos que quieren llevar a la posibilidad de la legalización para la industrialización y la comercialización de la marihuana. Como el tabaco va dejando de ser negocio porque ha disminuido el consumo y ya es tan fuerte la inscripción en la mente de las personas de la negatividad y el daño que hace el tabaco, y el precio, entonces empiezan a pensar alternativas estos señores que son cráneos de todo esto, estos capitales multinacionales‘, señalo.

Fases salteadas

Por otro lado, y en relación a cuestiones más específicas respecto a la utilidad de los elementos de la planta de cannabis, Mabel Dell Orfano señaló que existe evidencia biológica de que algunos de esos elementos son efectivos para la salud,pero lo que no hay son estudios a largo plazo y a nivel mundial para determinar específicamente para qué son efectivas. ‘En algunas ya se están determinando como la epilepsia refractaria y otras enfermedades neurológicas. Pero a largo plazo todavía no hay ningún estudio‘.

Dell Orfano brindó un ejemplo de algunas carencias respecto a lo científico y el uso medicinal del cannabis. ‘Vos vas a comprar un medicamento a la farmacia y te da una lista de efectos adversos, en esta todavía no está porque para tener esa lista vos fuiste probando cuatro, cinco, seis fases en animales, en personas enfermas, en diferentes poblaciones y a partir de la fase cuatro empiezan los enfermos que tienen el problema para probar ese medicamento. Hoy acá se está empezando directamente la fase cuatro, no se ha empezado y no hay una lista de efectos adversos‘.

La tarea del Estado sería brindar los aceites con los porcentajes de sustancias necesarios y correctos, es decir una regularización.

‘Es necesaria una regulación para proteger a la gente que realmente tiene un problema y evidentemente esto puede ser una alternativa terapéutica como tantos otros medicamentos, pero bien estudiado, regulado y protegido‘, manifestó la profesional.

A la espera
Tanto Dell Orfano como Di GIácomo consideraron que la ley nacional es buena porque impulsa la investigación en centros especializados y universidades para que se realicen estudios serios.

En cuanto a Río Negro y la situación en materia legislativa, Di Giácomo señaló: ‘Hay varios proyectos, nosotros digamos tendríamos que ir a la Legislatura, de hecho estamos empezando a llevar lo que nosotros consideramos desde el punto de vista académico y profesional porque esto es como la energía nuclear: esclarecimiento, información para que veas en lo que es bueno, en lo que hay que prevenirse, lo que sirve, lo que no sirve y que después sobre la mesa todos los elementos y factores‘.
El ministro insistió en que la postura no refiere a cuestiones ideológicas ni de moral.

‘Esta es nuestra postura que ya la hemos manifestado en el Ejecutivo y creemos tener razones valederas para poder mostrar que esto no es una cuestión ideológica, no es una cuestión moral, no es una cuestión de principios ligado a una cuestión religiosa ni mucho menos, sino que es una cuestión científica‘.

Por su parte, Dell Orfano agregó que también se está a la espera de la legislación nacional para ver si se adhiere o no a la misma.

‘Nuestro objetivo es lograr eso, lograr una reglamentación y hacer un a ley que permita a las personas tener un banco de datos y de ahí poder distribuirles y poder darle aceite, ese sería el objetivo, en el territorio de Río Negro‘.

El tema es complejo y tiene varias aristas. Desde ya se sabe que hay opiniones en contra respecto a los dichos de los funcionarios más los proyectos que se están trabajando en Legislatura. El debate sigue.


Fuente:

Imprimir Tw F G+